jueves, julio 29

Qué hacer para que discutir sobre la relación no sea un factor de conflicto

Discutir la relación es un episodio de lo más común en la vida en pareja. Pero antes de emprender esa charla -tan temida por algunos- se impone un análisis individual para que cada uno de los integrantes de la pareja aclare las expectativas que tiene en relación a la otra persona, y pueda prever las perspectivas que tiene la relación.
-Haga una retrospectiva de la relación que tiene con su pareja e identifique desde cuándo las cosas no van bien. ¿Cuáles son los acontecimientos que han perjudicado la relación?

-¿Cómo eran las cosas antes y como son ahora que los roces y el desgaste pasaron a ser temas cotidianos?
-¿Cómo maneja usted las situaciones conflictivas? ¿Le cuesta mucho lidiar con ellas?

-¿Cuáles fueron, en detalle, las dificultades que usted enfrentó con su pareja desde entonces? ¿Cuáles son sus cualidades?
-¿Cómo se siente en relación a los incidentes que han tenido? ¿Cómo está su autoimagen desde entonces? ¿Cómo se siente en relación a o sucedido? ¿Cómo está su autoimagen desde entonces? ¿Cuál es su autocrítica al respecto?
-¿Cómo imagina su relación a futuro?

-Recuerde siempre que sus elaboraciones no tienen por qué coincidir con las de su pareja. Por eso es bueno respetar los puntos de vista y con esa premisa iniciar el diálogo. Evite las faltas de respeto, y recuerde que éstas provocan un estrés emocional que desestabiliza la capacidad de nuestro cerebro para razonar, respondiendo más bien a la lógica del ataque y defensa.

Consejos para un diálogo productivo

-Elija hora y lugar adecuados.
-Sea objetivo, sin juzgar ni emitir juicios, apenas expresando sus sentimientos y deseos de forma concreta. Describa lo que sucede sin emitir juicios de valor recordando que sus sentimienos son sólo suyos, y por eso no son objetivos. La meta es que cada uno termine entendiendo lo que siente el otro.
-Para referirse a otro llámelo por su nombre, mantenga un tono de voz comprensible, y privilegiando la razón antes que las emociones, al menos a la hora de plantear lo que usted piensa.
Ejemplo de lo que no se debe decir: "¿cuántas veces te dije que no dejaras la toalla mojada encima de la cama? O estás sordo, o lo que te digo no te importa".
Mejor diga: "Ya te dije varias veces que no quiero que dejes la toalla mojada encima de la cama, pero igual la siguen dejando. La verdad eso me molesta y me duele, y yo necesito sentir que puedo contar contigo".
Al principio puede parecer difícil, pero la comunicación también es una habilidad que debe ser desarrollada. Con el tiempo usted se sentirá más confiado y mejor, y podrá disfrutar de lo mejor de una relación sin el desgaste que generan las discusiones.

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