jueves, agosto 21

Luciana y él


Luciana nunca supo cómo soñar con él se convirtió en sinónimo de ausencia. Hasta hace unos meses, sólo escuchar su nombre la transportaba a un mundo de ensueños y fantasía, sin embargo ahora todo era distinto.

Es verdad, hacía tiempo que no se veían, ya demasiado tiempo; como también era cierto que todo había sido etéreo, y aunque ellos se empeñaron en que no fuera naufragio, era innegable que sólo sería un sueño. Un día ambos acordaron dejar las cosas de ese tamaño y conformarse con vivir en su mundo onírico y nada más.

Muchas cosas fueron y vinieron entre Luciana y él, secretos, risas, llantos... inclusive otras personas; sin que eso lograra desvanecer el sueño, mucho menos transformarlo en pesadilla. Ellos sabían que con tan solo cerrar sus ojos volverían a encontrarse, entre las estrellas y las nubes, aunque tan sólo fuera para contarse un cuento en una esquina al final del arcoiris. Así él y ella, todas las noches vencían las barreras del tiempo y del espacio en las alas de Morfeo.

Sin embargo, una noche cualquiera, Luciana faltó a su cita. No se volvió insomne, ni siquiera dejó de soñar; tan sólo dejó de soñar con él. Esa tarde, una tarde cualquiera, volvió a mirarse en el fondo de unos ojos, como sólo creyó que podía mirarse en los ojos de él... esa tarde, rió nuevamente con un gusto y un sabor que alguna vez creyó perdidos, tal vez no perdidos, pero sólo disponibles en esos encuentros celestes con él. Y cuando acompañada de estos ojos y esta risa llegó hasta su casa, comenzó a preguntarse si tal vez no podría permitirse un momento de realidad.

Lo que Luciana no sabía, es que una vez que bajas a la tierra, la realidad lo toma todo. Y así pasaron varias lunas sin que Luciana volviera a ese mundo de sueños. Cuando caía en brazos de Morfeo eran esos encuentros, esas miradas, risas y abrazos los que dominaban su descanso... y así, vez de soñar Luciana recordaba. Recordaba los momentos que estaba pasando con Samuel en la tierra.

Mientras todo esto pasaba él seguía esperandola en su mundo de sueños. Al principio, no lo sorprendió mucho la ausencia de Luciana, creyó que había enfermado y que en vez de soñar ella deliraba. Luego pensó que tal vez le había dado insomnio, como cuando estaba terminando la tesis de grado y eso no la dejaba dormir. Así pasó varias noches, inventandose excusas para la ausencia de Luciana. Hasta que una noche comprendió que ella no volvería, y cuando se disponía a despedirse de las estrellas, y las nubes, a caminar por última vez sobre el arcoiris miró a lo lejos y se encontró con ella.. caminando descalza sobre el amarillo.

Había esperado tanto por ese día que ya no sabía que sentir. Se veía radiante bajo la luz de las estrellas, era un brillo diferente, sé dió cuenta que Luciana ya no era la misma. Se acercó a él sonriente, se veía emocionada, como si tuviera la mejor noticia del mundo para darle.

Sus ojos y los de él se encontraron nuevamente. Luciana no esperaba verlo así, tan triste, como si el azul se hubiera apropiado de él. Mientra se acercaba a él mejor comprendía que no quedaba nada, así cuando estuvieron frente a frente Luciana se encontró sin palabras, no supo qué decir y lo único que pudo hacer fué sonreir levemente y abrazarlo, lo abrazó con toda su alma... con todo el amor que le quedaba.

Él intentó preguntarle tantas cosas, mientras Luciana lo abrazaba él sentía como ella sele desvanecía entre sus brazos. De él nunca supo nada más, Luciana se dedicó a vivir y sentir a pleno sol... a veces, quizá por la nostalgia, vuelven a verse un instante mientras duermen pero lo único que encuentran es ausencia

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