miércoles, enero 23

¿Quién paga en la primera cita?


La ilusión se me fue cuando llegó la cuenta y mi galancito no encontraba el dinero para pagar


La cita era a las 8 p.m. en un restaurante muy elegante. Me compré un vestido negro porque el negro nunca falla y ayuda a esconder algunas libritas de más. Debo confesar que era la primera vez que aceptaba una cita a ciegas.

No quería llegar puntual ni tampoco muy tarde -que no se noten las ansias- así que decidí llegar a eso de las 8:20. Para mi sorpresa, mi cita no había llegado todavía...mal comienzo.

Llegó a las 8:30 un poco apurado, pero al verlo, un hombre alto, ojos color miel, piel canela, todo se me olvidó y le perdoné el retraso.

Durante la cena la pasamos de lo lindo. Nos reímos, conversamos de todo, hasta de los amores pasados. Debo confesar que por algunos instantes me imaginé cómo sería mi vida casada al lado de ese príncipe azul...¡me encantó!

Pero de repente PUFF, la ilusión se me fue cuando llegó la cuenta y mi galancito no encontraba el dinero para pagar...qué vergüenza la que sentí. Abrí mi bolso, y le entregué al mesero mi tarjeta. El muy descarado de mi galán sólo dijo; "Tan linda tú. Muchas gracias por ofrecerte a pagar' ¿QUUEE? No lo podía creer. Me quedé muda.

Al despedirnos tuvo el descaro de decirme que me invitaría de nuevo el fin de semana a salir por ahí o hacer algo. ¡Qué tal el galancito este! Para mi sorpresa me llegó un ramo de rosas divinas el día siguiente a mi oficina con una nota que decía; "Disculpa si te parecí muy atrevido. Eres una mujer encantadora y quisiera reivindicarme contigo e invitarte a una noche maravillosa este sábado. Te recojo en tu apartamento. ¡YO PAGO!"

Debo admitir que me rendí ante este detalle y no me quedó otra sino aceptar su invitación. Me explicó sus razones por las cuales no pudo pagar, en fin, le dí otra oportunidad.

La verdad es que yo estoy acostumbrada a que el hombre pague la mayoría de las veces, y sobretodo, la primera cita. Mi relación con este galán duro tres años pero al final terminamos por problemas relacionados con el dinero.

Y tú, ¿Cómo te sentirías pagando en tu primera cita con él? Cuéntame.



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