miércoles, diciembre 5

Intermitente



Mientras estaba en la Universidad tuve una relación intermitente, era como un noviazgo en código morse que se escribía con puntos y espacios. Lo que más me cautivó de él fue la risa, siempre estabamos riéndonos a veces sin razón y sin motivo. Recuerdo que le encantaba llamarme Claudia, porque sentía que ese nombre se parecía más a mí... y tanto era que me decía Claudia que mucha gente de su facultad me llamaba así, juraban que ése era mi nombre... y a ratos lo era. Finalmente, esa etapa del cambio de nombre pasó... como pasaron muchas etapas entre nosotros.

Cuando me pregunté por qué razón escribiría un post acerca de esa relación, primero sentí que era por el tiemp que pasamos juntos... porque aunque era intermitente fueron todos mis años de universidad, pero luego he sentido que es para honrar todo lo compartido, todo lo que aprendí, todo lo que dí y recibí y muy especialmente por la memoria de su mamá, que jamás era una suegra, sino como una madre para mi y me cuesta creer que ya hace casi un año que se fué con Dios.

Siempre he sentido que podría dividir esa relación por semestres, en los semestres impares eramos novios y en los pares eramos amigos... cosa muy curiosa, porque aunque terminabamos -y salíamos con otra gente- seguiamos viéndonos, contándonos todo, saliendo a bailar y durante algún tiempo haciendo música.

Y aunque me cautivó su risa, definitivamente fue la música la que nos unió, pues nos conocimos mientras estabamos en la estudiantina de la universidad, la verdad entre la risa y la música se me pasaban las tardes en la dirección de cultura, siempre estabamos cambiando algún arreglo que nos había pasado el director, solíamos decir que le metíamos "veneno" y ahora creo que escuchabamos mucho Queen y REM y creíamos que la mandolina era una guitarra eléctrica.

En una de esas, fue mi cumpleaños número 18 -por fin mayor de edad- y aunque yo no quería ir al ensayo él me insitió la noche anterior para que fuera a clases, cuando abrí la puerta estaba la mitad de la estudiantina y me tocaron "cumpleaños feliz" mientras Doug estaba parado sosteniendo un regalo -no recuerdo cuál era el regalo, pues sé que me dió algo- pero ese momento me encantó y lo recordaré siempre... lo gracioso fue después, como faltaba la mitad del grupo, cada vez que llegaba alguien y le decían de mi cumple volvían a tocar el cumpleaños feliz, así que me lo deben haber cantado como 7 veces y yo soplé velas, yesqueros y fosforitos todas y cada una de las veces que lo cantaron.

Esa relación estuvo llena de detalles bonitos, fueron tantos años siendo ami-novios, que realmente contarlos todo sería muy largo. Él siempre estuvo en los momentos clave, como cuando operaron a Papi y Doug se quedaba conmigo en la clínica, contandome chistes, haciéndome reír, llevandome a la farmacia y así se me olvidaba un poco la angustia de la operación. También cuando tuve un gran lío mientras hacía la tesis, y yo estaba toda depre y de psiquiatra, él me acompañaba a hacer todas las tareas que me mandaba "el loquero" y aunque Doug decía que lo "loca" no se me quitaba ni con mil años de meditación, igual me llevaba a la playa a tomar baños de sol, pues el psiquiatra decía que eso me iba a hacer bien, y mucho bien que me hacía. Y en las fiestas de mi casa se lo pasaba de lo mejor con mi mami, con mis tías, con mis sobrinos... era como alguien mas de la familia. Cuando todo estaba así, era fluido, relax, feliz

Sin embargo, casi con puntualidad suiza, esa felicidad caducaba a los seis meses, era como si tuviera fecha de vencimiento y comenzabamos a sentirnos incómodos. Yo me sentía incómoda con él, me fastidiaba tanto bochinche porque nunca sabía cuando hablaba en serio y cuando era broma, y a él le fastidiaba que me parecía mucho a Mafalda o que me ponía New Age. Y así era como que un gas toxico comenzara a asfixiarnos, siempre alguno de los dos decía STOP y nos pedíamos un tiempo para respirar, para ponerle un freno antes de terminar tirandonos las ollas por la cabeza, a veces lograbamos ese cometido sin discutir, otras veces nos decíamos las cosas más hirientes de un modo elegante.

Lo único que era permanente era ese cruce que teníamos con nuestras madres. Doug a mi mami la llama con el mismo apodo cariñoso que yo uso para dirigirme a ella, y su mamá conmigo siempre fue super especial. En medio de nuestra intermitencia ellas supieron hacerse amigas y confidentes, de llamarse por teléfonos, de cuidarnos siempre... de la mamá de Doug recuerdo su amplia sonrisa, lo cariñosa que siempre fue conmigo y yo con ella, la confianza que nos teníamos. Era como mi mamá de Valencia.

Ya ha pasado mucho tiempo desde que salimos de la Universidad, ya no somos estudiantes, todo ha cambiado. Supongo que la graduación le puso punto final a todo, yo iba con otro chico y él con otra chica, la vida siguió y nuestra amistad se ha ido desvaneciendo por cosas de la vida, él ahora es un futuro papá que está felizmente casado y yo estoy aquí, totalmente enamorada de Dan y compartiendo nuestro pasado con ustedes, a ver si logran reconocerse en nuestras letras... lo único que ha perdurado es que mi mami es su mamá de Maracay y en la madrugada del lunes 03 de Diciembre, después de conocerse el resultado del Referendum Constitucional de Venezuela, la llamó emocionado para decirle: ¡Mami, ganamos!

1 comentario:

kathia stefany dijo...

yo paso x algo similar... pero stoy mal x eso... es raro el ya sale con otra... y voy dias mal...