miércoles, febrero 6

Fantasmas


si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas
Mario Benedetti


Me gusta la poesía, me encanta Benedetti... tal vez por eso comienzo este post con un haiku sureño que me parece apropiado, para cualquier hora y también para el amor... Hace días, viajando hacia los andes de Venezuela, escuché un audio libro -para variar- y así que en un paraje desolado de carretera comenzó a conversar conmigo Walter Riso, dijo montones de cosas en su entrevista que me hicieron click, pero lo que más me quedó resonando fué algo así como que uno tiene a su primer amor (sí, justamente ése que estás pensando) como conservado en formol, y cada vez que algo falla en la relación actual, acudimos a observarlo. Me pareció una extraña metáfora y seguí dandole vueltas al asunto del formol.


Sin embargo, a veces ese gran amor no está conservado en formol, tieso, inanimado... otras veces ese amor es un fantasma, un espectro que siempre anda por ahí rondando, haciendonos compañía cuando la soledad es infinita, o como parte de la selección de una nueva relación. Así me sucedió mucho tiempo, hasta que conocí a DAN en realidad mi corazón era una especie de casa embrujada, donde habitaba un fantasma que no se esfumaba...


No sé si ese sea el destino de los amores imposibles, vagar en el corazón como fantasmas... a veces son apariciones horribles que causan mucho dolor y quieres luchar contra ellos como Harry Potter contra Lord Voldemort y en vez de utilizar un spectro patronus uno va corriendo al terapeuta a ver si deja de doler el alma. Otras veces, son unos fantasmas más cariñosos, que te hacen compañía y hasta te sirven de standard para el próximo amor... son como el Casper del corazón.


El problema con el fantasma, aparte de que es irreal, es que no deja espacio para nadie más dentro de tí, ocupan todo el espacio que tienes disponible... algunas veces, logras enviarlo hasta las mazmorras, pero igual, tu corazón es una casa encantada y a nadie le gusta vivir en un lugar así, de alguna manera se siente que hay alguien más... y tu aseguras que nadie más está allí, mientras tu Casper personal juguetea y aparece por todos lados.


Con el transcurrir del tiempo, y si uno vive con un fantasmita amigable -o al menos crees que es así- termina uno por idealizar ese gran amor, magnificando sus virtudes y minimizando los problemas. Allí es cuando se convierte en un standard, lamentablemente son zapatos que nadie podrá calzar -ni el fantasma en persona- porque son producto de nuestra idealización. Allí es cuando comenzamos a aburrirnos, porque no vemos a quien tenemos en frente -o si lo vemos pero decimos "esto es lo que hay"- y vivimos anhelando aquello que pudo haber sido y no fue.


No tengo una fórmula mágica para salir de allí, si la tuviera, créanme que la compartiría con todo el mundo. Mi proceso para "desencantarme" no fué sereno, no era posible... implicaba una renuncia a algo que yo había querido mucho, mi gran amor... era renunciar a revivirlo, a soñar que algún día eso podría ser posible... con esa persona o con alguien que, por fin, se pareciera a él.


Sin embargo, fue un proceso de varios pasos. Comencé por reconocer las cosas en su justa medida, es decir, siendo objetiva y mirando todo con sus claros y oscuros... luego, en mi caso personal, habiendo comprendido eso y sin juzgar a nadie -porque aquí ninguno es "el bueno" o "el malo" de la película- agradecí todas las cosas que había vivido y aprendido con esta persona; además reconocí que la búsqueda de "ese" amor no era más que la manifestación de mi profundo miedo a comprometerme con otra persona y finalmente, le pedí su bendición para avanzar.


Sí como lees, me comuniqué con esta persona -mantenemos buena comunicación, afortunadamente- le agradecí todas las cosas hermosas que viví a su lado y le pedí su bendición para avanzar. No es necesario que hagas esto directamente o personalmente, puedes cerrar los ojos, respirar profundo y de tu corazón a su corazón decirle que lo liberas y te liberas de ese anhelo y que deseas su bendición para avanzar en una nueva relación, finalmente le dices GRACIAS y abres los ojos...
así finalmente, reconoces su importancia en tu vida y al traerlo a la luz deja de ser un fantasma para ser una experiencia enriquecedora, tu alma y tu corazón quedan disponibles para amar nuevamente y te das una nueva oportunidad de ser feliz

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